Dos maneras de hacer encuestas sobre nuevos productos

En la aplicación de los métodos de encuestas a la investigación de mercado, y particularmente con fines de evaluación de nuevos productos, es posible diferenciar dos maneras de hacer encuestas para relevar información, ambas muy útiles y que incluso pueden complementarse.
La primera manera de hacer una encuesta sobre un nuevo producto que se vende en el mercado es indagando el universo de quienes compran el nuevo producto -o servicio- para procurar conocer cuál es la evaluación del mismo, qué representaciones se hacen los usuarios sobre el mismo y, fundamentalmente, en qué medida les resulta satisfactorio.
En este sentido, supongamos que se ha lanzado un nuevo tipo de coche, entonces la encuesta estará dirigida a una muestra -lo más amplia y sobre todo representativa que sea posible- de quienes son los usuarios del nuevo vehículo, lo que no necesariamente debe identificarse con quien lo conduce.
Para hacer este tipo de encuesta se debe obtener un listado de quienes han adquirido el auto de nuevo tipo (o nuevo modelo) y luego hacer un muestreo sobre la misma para finalmente encuestar a los usuarios del coche.
Otra manera de hacer una encuesta sobre un producto o servicio nuevo es tomando como universo el conjunto de quienes adquieren ese tipo de bien, servicio o producto, pero no específicamente el que ha sido lanzado al mercado como nuevo.
Por ejemplo, siguiendo con el caso del nuevo modelo de coche, puede definirse una población que consista en todos los adquirentes que, desde que ha sido lanzado a la venta el nuevo auto, han comprado algún coche de equivalente valor de mercado, y/o de la misma marca pero de diferente modelo.
Igualmente, este tipo de encuesta de investigación de mercado puede obtener información muy importante, destinada principalmente a mejorar la demanda del producto (en principio, aunque el terreno es muy amplio, y lo que puede indagarse mucho), a saber por qué los encuestados eligieron otros coches y qué debería hacerse para que ese conjunto de personas que van a decidirse por un nuevo auto de ciertas características lleguen a elegir el nuevo modelo.
En el primer caso, el de la encuesta dirigida a los nuevos usuarios que efectivamente han comprado en producto, la finalidad de encuestar se dirige principalmente a conocer la satisfacción del producto alcanzada por los nuevos usuarios, aunque también se puede indagar en los motivos que llevaron a tomar la decisión de comprar específicamente el nuevo coche (y no otro).
La encuesta dirigida a quienes compraron otros autos (y no el nuevo) proporciona también información sensible para evaluar el nuevo producto: limitaciones o aspectos no lo suficientemente competitivos en cuanto a la publicidad, en la marca, en la comunicación, en el precio, las características observables, etc.

La diferencia entre encuesta de opinion y sondeo de opinion

En esta ocasión intentaremos arrojar luz sobre la diferencia entre una encuesta de opinión y un sondeo de opinión, dos expresiones que, en realidad, en ocasiones se toman como sinónimas y en ocasiones no.
Más allá de la preferencia sobre una expresion u otra cuando se hace referencia a lo mismo (encuesta social de opinión, survey, sondeo, muchas veces), hay una ambigüedad que deriva de tres significados con que se emplea la palabra encuesta.
Algunas veces se llama "encuesta" a una investigación social cuantitativa que incluye, como método de recolección u obtención de datos la aplicación de un cuestionario. De acuerdo con esta acepción, se entiende como encuesta toda la investigación, todo el proceso, incluyendo métodos y técnicas y resultados.
Otras veces se llama encuesta a una parte de la investigación, que puede ser cuantitativa o no pues puede emplear otras técnicas -por ejemplo cualitativas- para recabar datos además de los derivados del cuestionario mismos, precisamente al proceso de registro de datos, pero entendido como todas las etapas que involucra el mismo: plan de encuesta, diseño de la muestra, diseño del cuestionario, prueba piloto, tabajo de campo.
De modo que queda de lado, como no pertenecientes a la encuesta en sí misma la codificación, el grabado y procesamiento de datos, el análisis estadístico, la interpretación de las hipótesis, el informe final de la encuesta y el marco de investigación previo (formulación de hipótesis, teorías aceptadas, datos tenidos en cuenta, resultados de otros estudios que forman parte del marco conceptual de la investigación). En resúmen, se llama encuesta en esta segunda acepción del término a los procesos de registro de datos y no a todas las etapas de la encuesta.
Otra manera de interpretar la palabra "encuesta", ésta realmente inadecuada, aunque en uso social, es considerar como encuesta el cuestionario o su administración para un caso particular. Típicamente cuando un encuestador dice "¿puedo hacerle una encuesta?" o alguien que ha respondido cuenta "me hicieron una encuesta", están usando este significado informal.
Naturalmente si la encuesta X está dirigida a, por ejemplo, 100 personas, no tiene sentido decir que a Juan le han hecho la encuesta X, pues en realidad se le ha aplicado un cuestionario o se han tomado en consideración sus opiniones o actitudes como un caso de la misma, como una única unidad de análisis de la encuesta, pues en realidad ésta siempre expresa o resume todos los casos.
La expresión "sondeo de opinión", entonces, es menos equívoca, pues no alude al cuestionario sino al método, aunque persiste en la literatura sociológica y de metodologías cuantitativas de investigación social la ambigüedad existente en considerar al sondeo bien como todo el proceso de investigación, bien como el mero registro de datos desarrollado en ciertas etapas.

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